
El amor no vive más allá de los dieciséis, donde no hay condones, ni apartamentos propios, ni oficinas. El amor sólo vive hasta donde hay marioposas en el vientre y ganas de hacer el ridículo con tal de hacer algo al menos. El amor no vive más allá del tu y yo y del seremos felices siempre. Después de los dieciséis el amor es sólo nostalgia de lo que pudo haber sido y se nos regala el sexo como premio de consolación mientras tratamos de enamorarnos de cualquiera.
Que mal que cuando tenemos dieciséis amamos siempre al tipo equivocado. Si nos imagináramos que estaba agonizando el amor, amaríamos con más cuidado. Pero para ser cuidadosos el amor tendría que estar muerto, porque el amor no tiene cuidado. Es imprudente el amor, por eso muere tan rápido. Cómo quisiera tener de nuevo dieciséis para amarte en serio como si fuera un relajo, para esconderte de mis padres, para que todo no fuera tan fácil, para sufrir por tonterías y que se me cayera el mundo por casi cualquier cosa. Pero ya no es así, este es el tiempo de la compañía no del amor, este es el tiempo de buscar no de encontrar, es el tiempo de las reuniones, de las pastillas de dormir y del café.
Quisiera que llegara alguien a resucitar al amor, no tiene que ser un Mesías, creo que hasta prefiero a un inventor, que no lo reviva sino que se invente uno nuevo, el amor de los veinte, el amor de los treinta, un amor para adultos que parezca de quince, que se sienta de quince y que huela a quince. Me gustaría agarrarte la mano como si fuera la primera mano que tomara y despeinarme con la brisa de tu aliento como si fuera un huracán. Abrázame como si nunca hubieras abrazado a nadie y pretendamos que hacemos todo por primera vez.
2 comentarios:
Hola Kar, sos vos?
este blog es tuyo?
me ha encantado lo que escribís
este texto es muy lindo, hace que te emociones
hacer todo como si fuera la primera vez, como adán cuando nombra las cosas en el paraíso
no puedo creer lo bien que escribís
me encanta!
No soy quien crees, pero no importa porque a final de cuentas nadie es quien uno cree.
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